En México, cerca del 34% de las víctimas de trata son niñas, niños y adolescentes, un delito que consiste en reclutar, transportar, alojar y recibir personas captadas mediante engaños, soborno o cualquier otra forma de intimidación, a menudo con fines de explotación, otro delito que vulnera los derechos humanos de los infantes y que puede tomar diferentes formas, desde la explotación sexual, hasta la mendicidad, trabajo forzado o extracción de órganos.
Según información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), 2 mil 770 menores de edad fueron víctimas de estos delitos de enero de 2015 a noviembre de 2024, de los cuales el 74% son mujeres. Más allá de los números, conviene recordar que esta problemática no es sobre dígitos, sino sobre personas, miles de personas forzadas a repetir, una y otra vez, actos que atentan contra su integridad y que, lamentablemente, han marcado la vida de muchos menores mexicanos.
Ante estas amenazas para la infancia es necesario que todos los sectores de la sociedad emprendan acciones para evitar que más menores sean víctimas de estos delitos y para ayudar a los sobrevivientes a recuperar sus vidas, tal como lo ha hecho Corporativo Kosmos, quien, por medio de su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas, se ha unido a la labor de Fundación Camino a Casa, una organización que está ayudando a cientos de infantes a reconstruir sus historias.
Ayudar a niñas, niños y adolescentes que han sobrevivido a la trata no sólo implica brindarles un lugar seguro. Implica reconstruir sus vidas, devolverles su dignidad y acompañarlos en un proceso que va mucho más allá de cubrir sus necesidades básicas. Se trata de ofrecer un modelo que los impulse a tomar el control de su historia, a sanar y a soñar de nuevo.
Eso es lo que hace Fundación Camino a Casa, una organización que ofrece atención integral, multidisciplinaria y personalizada a menores sobrevivientes de explotación sexual, trabajo forzado y mendicidad mediante un modelo que se adapta a sus necesidades específicas, desde apoyo psicológico, educativo y legal, hasta la creación de entornos donde puedan volver a sentirse en familia.
En este esfuerzo, el acompañamiento de Corporativo Kosmos, líder nacional en servicios de alimentos, ha sido clave, ya que, a través de su brazo solidario, la Fundación Pablo Landsmanas, la empresa realiza donaciones constantes de alimentos que permiten cubrir una de las necesidades más urgentes de estas niñas: la nutrición, que es un pilar fundamental para impulsar su desarrollo óptimo. De acuerdo con Patricia Prado, cofundadora de la Fundación Camino a Casa, muchas de ellas llegan a su refugio en condiciones de desnutrición severa o con trastornos alimenticios derivados de años de explotación, por lo que contar con una alimentación equilibrada es el primer paso para reconstruir sus vidas:
“Nos dimos cuenta de que había que recuperar años de vida que estas niñas habían perdido. La alimentación era fundamental. Algunas llegaban con mucha hambre, otras con bulimia o desnutrición severa. Lograr que empezaran a disfrutar el alimento ayudó muchísimo a su recuperación física, pero también el estado emocional está muy conectado con una buena alimentación y vimos como esa buena alimentación estaba haciendo una gran diferencia con las niñas en su proceso de desarrollo natural de un adolescente”.
Las niñas y adolescentes que llegan a Fundación Camino a Casa no sólo enfrentan heridas físicas, sino también profundas cicatrices emocionales. Muchas han sido víctimas de múltiples delitos: violencia sexual, abandono, maltrato físico y psicológico. En palabras de Mayra Hernández Figueroa, secretaria de la junta directiva de la fundación:
“Cuando entramos a asociaciones como esta, tenemos que entender que no es sólo violencia sexual o maltrato infantil, muchas veces son muchos delitos en conjunto, entonces, cuando nosotras estamos con las niñas tenemos que entender que debemos ser empáticas, es importante el entender cada actitud, cada mensaje que ellas den porque todo tiene un detrás de lo que ellas han pasado”.
El proceso de recuperación de víctimas de trata requiere una enorme empatía. Las profesionales que las atienden reconocen que, aunque jamás podrán ponerse en sus zapatos, deben leer cada actitud, cada silencio, como una historia por descifrar, pues la salud mental, como señala Mayra, “es la raíz para poder ir sanando a las niñas”.
En ese camino, el modelo integral de la fundación ofrece servicios psiquiátricos, psicológicos, educativos y sociales. Pero nada de esto sería posible si no existiera primero la base: garantizar que haya alimento en la mesa. “Muchas asociaciones no saben si van a tener comida al día siguiente. Para nosotros es una bendición saber que gracias a Corporativo Kosmos tenemos ese apoyo asegurado”, expresó Mayra.
Además, contar con una nutrición adecuada no sólo mejora la salud de las menores, sino que permite que los recursos de la fundación se destinen a otras áreas fundamentales como la educación. Patricia lo resume así:
“Si no hubiera sido por la Corporativo Kosmos, en algunos momentos hubiéramos pensado en cerrar la fundación. Nos resolvieron un problema fundamental”.
El respaldo de Corporativo Kosmos a la Fundación Camino a Casa no ha sido sólo una donación periódica, sino un acompañamiento sensible y humano. Desde el inicio de esta colaboración, la empresa se mostró abierta a escuchar las necesidades reales de la fundación y adaptó sus entregas alimentarias a los requerimientos específicos de las adolescentes. Comparte Patricia Prado, cofundadora de Fundación Camino a Casa:
“Nos preguntaban qué necesitábamos, qué alimentos preferíamos, qué no estaba funcionando. Esa flexibilidad no la encuentras en ningún otro lado. Su ayuda ha sido una de nuestras grandes bendiciones”.
Esa escucha activa por parte de la compañía y su voluntad de ayudar han permitido que el apoyo se mantenga constante y eficiente, con menús diseñados en conjunto con una nutrióloga, para garantizar el equilibrio nutricional de las beneficiarias.
Este acompañamiento no sólo permite sostener el día a día de las niñas, también ha sido una pieza clave en su desarrollo. Gracias a ello, muchas han podido enfocarse en estudiar e, incluso, en llegar a la universidad:
“Cuando ves a una de nuestras chicas graduarse, elegante, feliz, te das cuenta de que eso es el trabajo de muchas personas… y el alimento ha sido parte integral de ese proceso”.
En palabras de Mayra, esta alianza demuestra lo importante que es sumar esfuerzos entre organizaciones:
“Gracias a ustedes, Fundación Camino a Casa ha permanecido durante tantos años. Aquí está un ejemplo de una gran ayuda que ha cambiado vidas. La recuperación de víctimas de trata es posible cuando hay apoyo real, constante y comprometido”.
Apoyar a niñas, niños y jóvenes sobrevivientes de trata requiere mucho más que buenas intenciones. Implica compromiso a largo plazo, empatía profunda y acciones concretas que permitan cubrir necesidades fundamentales. Corporativo Kosmos ha entendido esto y, a través de su alianza con Fundación Camino a Casa, ha hecho posible que muchas menores inicien y concluyan su proceso de sanación.
La recuperación de víctimas de trata no sucede de la noche a la mañana. Es un camino largo, lleno de obstáculos y decisiones difíciles, pero también lleno de posibilidades. Cada alimento donado, cada menú equilibrado, ha sido una herramienta para reconstruir autoestima, salud y esperanza en estas jóvenes.
Gracias al apoyo de esta compañía, cientos de niñas que llegaron marcadas por el dolor hoy pueden ver hacia el futuro con dignidad, y en ese futuro, la solidaridad de Corporativo Kosmos estará siempre presente como un impulso silencioso, pero vital, en sus nuevas historias de vida.